La Amenaza, de David J. Skinner

La sociedad que se presenta en esta novela no puede ser considerada una distopía; si acaso, una falsa utopía. Un mundo que lleva menos de una década viviendo con un radical cambio: se ha desechado el uso de la moneda.

Este importante evento, naturalmente, no está propiciado por el bienestar social, sino por intereses políticos. Aunque los ingresos han dejado de determinar el estatus social, este sigue existiendo en forma de tarjetas identificativas denominadas CIL. Además de indicarse en ellas todos los datos de su propietario, permiten un determinado número de adquisiciones dependiendo del trabajo de su usuario: qué coche puedes tener, qué casa puedes comprarte y dónde, a qué locales puedes acceder… Todo está prefijado en el CIL.

Así pues, y siguiendo la premisa de que la historia tiende a repetirse, el mundo se ha situado en una nueva era feudal en la que la diferenciación entre clases es mucho más profunda que en nuestra época.

Por otro lado, debido a acontecimientos acaecidos con anterioridad a los descritos en esta historia, la discriminación racial es también un factor muy importante. Para poner al lector en antecedentes, varias décadas atrás se produjo un conflicto en la Alianza de Naciones Europeas y Asiáticas (por aquel entonces, solamente Alianza de Naciones Europeas), propiciado por elementos desconocidos que llevaron a una gran revuelta racial como el mundo jamás había visto hasta entonces.

Aunque esta novela transcurre en su mayor parte en el año 2148, no hay mención en ella a tecnología desconocida, naves espaciales ni teletransportadores. No es un relato de ciencia ficción; si hubiera que clasificarlo en algún género, podríamos calificarlo de relato de “política ficción”. Y quizá ni eso, pues a pesar de todos los aparentes avances sociales, la mezquindad del ser humano se mantiene inalterada, perfectamente presente.

Me disculpo de antemano por todos aquellos datos que, por considerarlos innecesarios, omito en este libro. Tal vez algunas preguntas queden sin respuesta; quizá la historia de algún personaje sea inconclusa; incluso más de un evento, seguramente, resultará vago. De nuevo, mis disculpas.

No es mi aspiración mostrar ni intentar indagar en la naturaleza del ser humano; tan solo pretendo que la lectura que estás a punto de comenzar te resulte amena. Disfruta con este mundo, con las personas que lo habitan y con la trama que las arrastra y las obliga a descubrir cosas sobre el mundo y acerca de sí mismas.

Termino dándole la palabra a uno de estos personajes:

«Hoy vas a tener un paseo pasado por agua, amiguito.»

Jennifer Morstone

Datos

Código: LM4
Disponibilidad: 10
Precio: 12.95 €